domingo, 15 de marzo de 2015

Pan y lejos



Me hiciste poema hace casi 38 años
y yo pasé la mayoría de ellos evitando la podredumbre
de los ojos velados por la lámina ajena,
sin distorsión, como hubieras querido,
aunque aquella vez, cuando pregunté por mamá y los muebles
callaste, y me ofreciste por toda respuesta un pan con mermelada.
Hoy yo pregunto también por tu ausencia  
pero las tumbas, impotentes, no saben cocinar dulce en cacerola
ni extender una mano con el pan tibio del consuelo.

lunes, 2 de marzo de 2015

Lo que sostiene la pared



Hay una casa allí, donde los demás la ven,
porque los muebles  están donde deberían.
Incluso los cuadros le rinden a suelos y cielos
perpendicularidades exactas,
pero se omite comentario
ante paredes y techo, que han dado su ausente.
Todo queda allí suspendido en transparencias
irrenunciando a su lugar en el hábito
de ser la mesita del rincón, o aquel repasador
que cuelga húmedo, por ejemplo,
cerca de platos que nadie
ha usado todavía.
Da lo mismo tratar de convencerlos
de lo contrario. Ya los de afuera
enhebran los puntos faltantes
para que las lógicas respondan exactamente
y toda la escena resulte creíble
hasta en el montaje de su propia chusma
que se asoma desde otra ventana imaginaria
para vislumbrar lo que esconden
las paredes que no existen,
porque  lo que no oculta nada
algo debe andar ocultando.

domingo, 8 de febrero de 2015

Mis barrios





















No me importan los barrios vecinos.
Me importan los que cuento en mi haber
pero que se inventan en el lado virgen
y  puro, enarbolados como bandera ante lo blando.
Los que aun mirándolos por mucho tiempo
permanecen en misterios omniscientes
o que cambian frente a mi cara
sin que yo sepa enterarme.
Me importan porque son propios sin serlo,
sin que yo pueda empaparme por sus calles
y entre sus habitantes que me muerden los talones
de forma impersonal (dicen).
Son estos barrios los que juegan a ser otros,
para que los deje sin mí, viviendo su paz,
para que mis nostalgias no hagan allí su nido
llamándolos dueños.  Sé, sin embargo,
que llevan mi sangre entre sus muros.
Puedo olerla debajo de todo asfalto,
incluso sus aires fallan el pacto de silencio
cuando un mendigo estira su mano
cansada del gesto de pedir
un algo que aún no sabe,
y descubro en sus ojos insatisfechos
otros como míos.


domingo, 4 de enero de 2015

Bella, Bestia, yo, balcón



Bella emite una espera mientras se esponja de amor. Sus ojos verdecósmicos dan envidia a las aceitunas de mi heladera, mi heladera quisiera tenerlos para saber lo que es la calidez. Se apoya en mis manos y en mi cara, todo en sí es un tiempo blando como su piel que al rozar hace un frufrú acosquillante. Te vuelve al lenguaje del instinto, te obliga desde el gesto puro y no pensado a un levantarte mañana y darle de comer, o darle algo, lo que pida, aunque no quieras, aunque sea demasiado temprano, aunque no tengas otra cosa por qué levantarte y aunque las aceitunas de la heladera amanezcan más frías que nunca.

Bestia hace un pacto con tu cerebro y le abre una puerta. Adentro es abajo del todo vale. Abajo no hay derecha ni izquierdas claras, sólo un seguir hacia el fondo de lo que lame tu herrumbre. Tu neurona  cocina venenos en un caldo que anticipa abismos, el abismo juega a las cartas y apuesta al caballo perdedor. Al costado del último descenso un cartel de una sola dirección indica que ya es tarde para ir hacia la luz.

Yo miro ambos polos del mismo balcón, busco el equilibrio, y da menos diez.







miércoles, 17 de diciembre de 2014

Jota Doblevé



Pasé el día entre la nada y la nada.
Ordenándola.

Las velas y la fe. Lo inesperado e indigerible. Las palabras, tan livianas frente al mayor silencio. La razón que sobra y que tampoco explica. Las paredes de contención. Los ruidos disonantes del todo lo demás. La calle desfasada, con sus autos y sus gentes yendo sin detenerse. Todo lo vivo en movimiento. El ciclo de la vida burlándose en los ojos de sus padres. La ex alegría compartida como puente. La realidad, atravesando todas las evasiones. Las paredes derrumbándose ante los contrastes. Los gestos esperados que hay que desandar para desesperarlos, sin desesperar. Los últimos minutos, tan últimos. El aplauso de todos para que en la eternidad vayan abriendo las puertas. El adiós momentáneo. La aceptación en el algún día futuro. El vacío y el mayor frío derrotados por tu sol en paz.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Revista Sapo

Habemus publicación en Revista Sapo de Chile. Habemus felicidad por caminar un poquito más allá de lo cercano, a través de Bizarren y la abuela. 






martes, 9 de diciembre de 2014

Somos



Somos lo que quisimos no ser
en esos días y noches sobrias
donde consumíamos juramentos
en pastillas de colores.
Somos lo que nos camina en ausencia,
lo que pronunciamos a oscuras
debajo de la aplanadora que no perdona,
lo que nos gritamos por la espalda
mientras huimos con lo puesto.

Somos, si tenemos suerte,
eso que aún muriendo
no nos deja en paz.