sábado, 21 de julio de 2012

El otro laberinto de Ariadna



Porque me escucho, pedirlo, a la distancia
y las respuestas llegan, y no se sienten dulces
ni amargas, sólo están ahí, siendo ellas
haciendo lo que se les dijo ser.
Y estar cerca es como estar lejos
pero viendo la distancia
más como al lado.
Porque estoy en el laberinto
al que entré, sin darme cuenta
por subterráneos;
y lo peor de todo no es eso,
lo peor
es que en vez de cavar
hacia fuera,
día a día
pala en mano
tapo, convencida, un poquito más
cada posible salida
hacia
los lados
lógicos
sanos
y buenos
donde sé debería encontrarme hoy,
mientras el Minotauro me susurra
que mejor me quede acá
donde tengo todo
lo que vine a buscar:
un rinconcito donde ese ovillo
no sirve para irse, sino para tejer incoherencias;
una utopía que ilumina en la noche,
y una pala
que funciona al revés.

martes, 10 de julio de 2012

Cuestionando(me)




Siendo que las cosas se van
se fueron
o se están yendo siempre,
creo que habría que investigar(me)
por qué en vez de escribir
tanto poema 
no busco hilo y aguja
para remendar(me)
los puntos de fuga
por donde el mundo
(me)
dice
chau.

domingo, 1 de julio de 2012

Is there anybody out there?



Quiero cerca muy cerca a quien me entregue
sus manos abiertas y la profundidad de sus mares
(aguas no siempre cálidas
ni calmas
ni transitables);
que quiera verse en mis espejos
y me llene el reflejo de matices
en que los que yo también me encuentre.
Que pueda acercarme a desentrañar los mundos
a sacarle sus envoltorios,
como caramelos que se abren y se saborean
empapándonos, mientras
del sabor de todos sus costados.
Quiero que no se llene de ruido
cuando mi mirada le canta verdades
al desnudo y sin ediciones;
que no tema soportar el peso
y el diámetro del nosotros.
Que lea cuentos que no necesiten caer
en finales de música de piano y perdices,
pero que sepa que igual está lleno de ganas
el camino hacia los sueños de estar cerca.
Quiero que se involucre
en el plan de abrirle un sí a lo que venga
que se ría de sus monstruos y sus laberintos
desconfiando de las seguridades
falsamente propuestas por la monotonía
de saberse (y sabernos) de memoria.
Que prefiera, en cambio, elegirnos con cada mañana
y exprimirle el todo a los momentos
teniendo la certeza inexplicable
de que el día siguiente
a dormirnos enlazados,
será una nueva
(y grata) oportunidad,
para sacarnos el premio mayor
de empezarnos todo de nuevo.