lunes, 30 de mayo de 2011

La espera dentro del espejo

Hay algo que las esperas llevan en sí mismas: quizá una mezcla de magia, ansiedad y fe que hace una alquimia perfecta, aunque depende las circunstancias, pueda sentirse más o menos liviana. Uno sabe que no es fácil luchar por lo que sueña, porque a veces los días pasan y parecen no venir las respuestas. Uno podría bajar los brazos y dejar de creer que el sueño está y existe, ahí, en alguna parte. Pero dentro suyo sabe que en algún lugar, eso que se percibe, aún sin forma definida, está en otro sitio, deseando lo mismo. Y así uno abre la esperanza y el alma cada mañana, hasta el día en que la espera nos dice que ya se va y que el sueño no es sueño, sino esa realidad que promete ser sólo sonrisa, haciendo que el antes fuera sólo un camino inevitable hacia esos brazos que añoraban el mismo encuentro.