Si dejás un pan fresco, blando, recién salido del
horno ahí tirado sobre la mesa, puede pasar que se llene de moho, o se seque y
se convierta en piedra. A lo sumo en pan rallado. La vida tiene un ídem
parecido, te endurecés y aún asi seguís dando. Pero ojo, porque ya no sos pan,
ahora sos algo asi como polvo rebozador, en función de. Entonces de repente sos
parte de un otro-milanesa para existir, para que tu ser rallado tenga un
sentido de continuidad. Pero ojo (bis). La milanesa es otra cosa que ya no sos
vos-pan, sos el coso de la milanesa, y de ahí a ser el cosito del coso hay un
solo paso. Ojo (3), no te confundas: esta película ya no es sobre la nobleza de
panificados y afines, es sobre la vida mutando y jodiéndote con un rallador en
mano.
miércoles, 4 de junio de 2014
viernes, 23 de mayo de 2014
Sin
con ojos que miran atravesando,
con manos pendientes, no usadas
con rimas entretejidas que entelan solas,
con pausas y obligados puntos,
con arenas, de nuevo, pero secas.
Con una ventana entreabierta
con un saco lleno de esperas;
con tachones que abren dudas,
con cerrados candados.
Con rojos, verdes y otros colores,
con todos, conmigo, en nadie.
Manchas
Somos porfiadas manchas
cultivadas entre destinos
que resultan ajenos.
Cambiamos espejos por verdades
y verdades por remedios,
temblamos entre estaciones,
entre pasados de otros,
y bajo certezas que se dan vuelta
si las pagamos en cuotas.
Es hora de dudar de todo
cambiando este dormir
entre aceptaciones.
Porque vivimos escapando de nosotros,
porque no nos damos cuenta.
domingo, 18 de mayo de 2014
Pulpa y alma
Ser
una paria en mi propio cuerpo
chocándome
contra los límites de cada célula.
Ser creadora
de protofronteras de mis pulpas
desalquilándoles
este alma mía que no les cabe
y
que por ello revienta las costuras.
La
culpa es grande por dejarla sin amparo
pero
al menos ahora ambas partes estarán cómodas
aunque
escindidas, sin contenido las unas
y
sin continente la otra.
Dicen
en los hospicios
que
así es la vida.
sábado, 10 de mayo de 2014
miércoles, 23 de abril de 2014
El tiempo que parece
Parece mentira la mucha fachada del tiempo
atravesando las ventanas, en su vaivén frío-calor que insiste en inviernos-veranos
y demases del medio; como la tibieza, por ejemplo, que no es ni uno ni otro, y
por eso allí queda, orillando una certeza. También hay un tiempo no-clima, que
es el de los relojes, y es el peor para todas las saludes. Con ése no hay
blandos a medias, no hay pasados recuperados aunque uno se siente a recordar mucho, con fuerza y no suelte. Tampoco hay
viajes atrás que nos dejen de pie en aquel big bang donde estábamos temblando.
Parece mentira, somos humanos que inventamos lapsos envasados, y nos atamos a ellos
como a cárceles de arañas implacables. Sin antídotos, sin muertes rápidas que
nos exterminen como para no sentir la herida del minuto que quema y nos pasa en
todas las carreras que nunca podemos ganar, ni aun llegando antes. Parece mentira,
es esa la verdad que nos mata. Eso, y
los años, aunque no sean ciertos.
jueves, 17 de abril de 2014
Crónica a color
Hay días donde sin abrir la ventana, ya
sabés cómo va a estar afuera por la temperatura de la cama. Salís a tu mundo de
rutinas que ya marcha a contramano sólo por ser parte de ese catálogo. Te
encontrás con la gente diaria que reacciona a lo Pavlov a cualquier conversación
también previsible. Entonces construis un mundo de temas
alternativos-llamese-la-vaca para abrir tu ángulo alterno en el blablá comunicacional
con otros, pero la mayoría de las veces sólo se retroalimenta con respuestas-confusión
y un silencio-pared. Entonces seguís hablando del clima, del país, del chisme
de turno, de amores sintéticos bajo patrón, del todo los días, de los mundos
ajenos, porque de eso quieren hablar los ajenos. Y hay que hablar, porque eso
nos hace un humano hecho, derecho y bien cortado. En la radio suena algún tema
de Charly, parece que el que opera sonido es el único que te entiende hoy.
También está encerrado en alguna pecera, con esta tarde tan linda y tanto mundo
afuera, según dicen. Volvés a casa, nobody home. La noche promete ser negra aun
atardeciendo. Previsiblemente sabía que iba a ser de ese color hoy temprano en
cama, sin levantarme todavía. Mañana sólo será cuestión de copiar y pegar, pero
viernes.
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